El gas radón es un gas radiactivo natural que se genera a partir de la desintegración del uranio presente en algunos suelos y rocas. Este gas puede filtrarse desde el terreno hacia el interior de los edificios a través de grietas, juntas o pasos de instalaciones en contacto con el suelo.
Al tratarse de un gas incoloro, inodoro e insípido, su presencia en las viviendas pasa completamente desapercibida si no se realizan mediciones específicas. Sin embargo, la exposición prolongada a concentraciones elevadas de radón puede suponer un riesgo para la salud, por lo que su control se ha convertido en una cuestión relevante dentro del diseño y construcción de edificios.
Por este motivo, el Código Técnico de la Edificación (CTE) incorpora desde hace unos años una sección específica destinada a limitar la exposición al radón en los edificios.
Nivel máximo recomendado de radón en viviendas
En España, el Real Decreto 1029/2022, por el que se aprueba el Reglamento de protección de la salud frente a radiaciones ionizantes, establece un nivel de referencia de 300 Bq/m³ como promedio anual de concentración de radón en el interior de los edificios.
Este valor no debe entenderse como un límite absoluto, sino como un valor de referencia recomendado, a partir del cual se deben adoptar medidas para reducir la exposición.
Para determinar si una vivienda supera este valor es necesario realizar mediciones mediante detectores específicos de radón.
Cómo se mide el radón en una vivienda
Existen distintos tipos de detectores capaces de medir la concentración de radón en el interior de un edificio.
En general, se pueden clasificar en dos grandes grupos:
- Sistemas de medición continua
Estos equipos permiten obtener mediciones en intervalos cortos de tiempo, desde algunos minutos hasta varias horas. Suelen emplearse para análisis rápidos o estudios preliminares, ya que muestran los resultados directamente en pantalla.
- Detectores integradores
Son los más utilizados para mediciones fiables a largo plazo. Funcionan mediante detectores de trazas nucleares y se dejan instalados durante varios meses para obtener una medición media representativa.
La Guía de Seguridad GS-11.4 del Consejo de Seguridad Nuclear recomienda que, para evaluar correctamente la concentración de radón, los detectores permanezcan instalados al menos tres meses, evitando el periodo estival.
Dónde colocar los detectores en una vivienda
Para obtener una medición representativa de la concentración de radón en una vivienda, los detectores deben colocarse en los espacios habitables donde las personas pasan más tiempo.
Habitualmente se recomienda colocar:
- un detector en el salón o zona de estar
- otro detector en uno de los dormitorios
En viviendas que dispongan de sótano utilizado con frecuencia, es recomendable colocar uno de los detectores en ese espacio, ya que los niveles de radón suelen ser más elevados en zonas en contacto directo con el terreno.
Qué dice el Código Técnico de la Edificación sobre el radón
La protección frente al radón se regula en el Documento Básico HS 6 del CTE (Salubridad). ( https://www.codigotecnico.org/DocumentosCTE/Salubridad.html )
Esta normativa establece las medidas constructivas que deben aplicarse en los edificios situados en determinados municipios de España donde existe mayor probabilidad de presencia de este gas.
Para ello, el CTE clasifica los municipios en dos zonas en función del potencial de radón del terreno:
- Zona I
- Zona II
Dependiendo de la zona en la que se encuentre el municipio, el proyecto de edificación debe incorporar determinadas soluciones constructivas para impedir la entrada de radón desde el terreno al interior del edificio.
Medidas de protección frente al radón en viviendas
Municipios de zona I
En los municipios clasificados como zona I, el CTE exige la instalación de una barrera de protección frente al radón entre el terreno y los espacios habitables del edificio.
Habitualmente esta barrera consiste en una lámina impermeable al radón colocada bajo la solera o forjado en contacto con el terreno, que evita la penetración del gas hacia el interior de la vivienda.
Municipios de zona II
En los municipios clasificados como zona II, donde el riesgo potencial de radón es mayor, el CTE exige adoptar medidas adicionales.
Además de la barrera protectora, el proyecto debe incorporar una de las siguientes soluciones complementarias:
- Cámara de aire ventilada bajo la solera
Consiste en crear un espacio ventilado entre el terreno y la vivienda que permita evacuar el gas radón antes de que alcance el interior del edificio.
Esta cámara puede ventilarse de forma natural o mediante ventilación mecánica.
- Sistema de despresurización del terreno
Este sistema se basa en la instalación de una red de captación bajo el edificio que extrae el gas radón presente en el terreno mediante ventilación mecánica, expulsándolo al exterior antes de que pueda entrar en la vivienda.
La importancia de considerar el radón en el diseño de una vivienda
El control del radón es un aspecto cada vez más importante en el diseño de edificios, especialmente en zonas con determinadas características geológicas.
La correcta aplicación de las medidas establecidas en el CTE DB-HS6 permite reducir significativamente la entrada de este gas en el interior de las viviendas y garantizar condiciones adecuadas de salubridad para sus ocupantes.
Por este motivo, en los proyectos de obra nueva y en determinadas intervenciones en edificios existentes es fundamental estudiar el potencial de radón del municipio y adoptar las soluciones constructivas adecuadas.
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