La propuesta para la reforma integral del Centro Residencial «María Ángeles Bujanda» parte de una premisa clara: mejorar la calidad de vida de los residentes y optimizar el trabajo del personal asistencial a través de una arquitectura funcional, accesible y humanizada. El proyecto reinterpreta el edificio existente respetando su estructura original, pero actualizándolo a las exigencias técnicas, normativas y sociales contemporáneas. La intervención busca dotar al conjunto de una nueva identidad cálida y luminosa, donde la luz natural, los materiales nobles y la claridad espacial son los verdaderos protagonistas.
La nueva organización interior se articula en torno a dos patios centrales, convertidos en núcleos activos de relación, bienestar y orientación. En torno a ellos se distribuyen habitaciones, zonas comunes y recorridos que favorecen la autonomía y la orientación intuitiva. Cada planta se distingue mediante una paleta cromática suave y reconocible —verde, azul y amarillo pastel— aplicada a pavimentos, barandillas y mobiliario. Esta estrategia cromática refuerza la percepción espacial y genera ambientes domésticos, acogedores y fáciles de identificar.
El proyecto concede una atención especial a la luz natural y a los materiales. Los grandes muros cortina que se abren hacia los patios permiten que la vegetación, el agua y la luz acompañen la vida interior del edificio. Las celosías de madera laminada, tratadas para resistir la intemperie, tamizan la radiación solar y aportan una textura cálida y reconocible a la arquitectura. En el interior, el uso del corcho natural de Extremadura en fachadas y el linóleo continuo en pavimentos refuerzan el confort térmico y acústico, además de expresar un compromiso claro con la sostenibilidad y el uso de materiales locales.
La intervención integra un sistema energético basado en aerotermia y suelo radiante-refrescante, apoyado por paneles fotovoltaicos, garantizando un edificio eficiente, silencioso y fácil de mantener. Todos los recorridos, habitaciones y baños son completamente accesibles, y los nuevos ascensores centrales mejoran la movilidad entre plantas. En el exterior, la actuación se completa con una nueva urbanización accesible, zonas ajardinadas y una envolvente renovada que mantiene la esencia del conjunto.
El resultado es un edificio que recupera su valor arquitectónico y social, transformándose en un entorno amable, funcional y sostenible, pensado para acompañar con dignidad la vida cotidiana de sus usuarios.



